jueves, 22 de noviembre de 2007

Tedio

Sus caderas se movían a un ritmo frenético mientras notaba como él se deshacía en su interior. Pero estaba demasiado concentrada en sus cosas como para excitarse por sus gemidos. Mientras que su cuerpo hacía el amor (bueno, mejor dicho, follaba) con su marido, su cabeza estaba a mil kilómetros de allí. No pensaba en nada en concreto, pero se dejaba empapar por ese sentimiento de tedio que le perseguía desde hacía un tiempo.

Dejó de moverse tras un largo suspiro de satisfacción. Luego la abrazó y le cubrió de besos. Ella se dejó hacer y se recriminó el ser tan mala persona. Él le quería demasiado. La amaba. ¿Y al contrario? “Lo amo”, se afirmó a si misma cuando sentía sus labios en su clavícula. “Lo amo”, se repitió cuando su boca comenzó a bajar. Pero ella misma sabía que sólo era costumbre.

lunes, 19 de noviembre de 2007

lunes, 12 de noviembre de 2007

Rutina

8 a.m. de la mañana, suena el despertador. Me levanto pensando que mierda de día.

Se me hielan los pies al contacto de las baldosas. "Tengo que comprarme unas zapatillas" pero nunca tengo dinero.

Me lavo la cara y el espejo me devuelve el mismo rostro coronado por el mismo pelo indomable. Lo peino con la mano y algo se consigue mejorar.

Voy a desayunar: cereales en un bol de leche con cacao caliente. Lo engullo viendo las noticias de la mañana. Cuando ya intuyo que llego tarde a clase, pillo cualquier cosa (vaqueros, camiseta y el mismo jersey negro y rojo) y me voy a clase.

La gente de clase de inglés es estúpida.

El tren de ida y vuelta lo paso leyendo y criticando mentalmente los periódicos gratuitos: prensa amarilla que me da nauseas. Pero cuya parte, mmm, cultural, suele tener alguna cosa interesante que no me llega por newsletter.

Llego a casa de mi chica. Las ausentes de sus compañeras son unos personajes curiosos. La beso y hago el papel de buen novio.

A veces hay tiempo para mimos y algo de sexo, pero últimamente nos dedicamos a ver algunas series en v.o.s. bajadas de internet. Ella se tumba en mí y le acaricio el pelo. Quizás nunca llegue a comprender la tranquilidad que me invade cuando simplemente estamos así.

Otras veces, he de confesar que prácticamente la he violado. Me pone demasiado bruto.

Pero a penas mis posaderas se han acomodado al sofá ya estamos en la cocina liados con las sartenes, los saleros, las ensaladeras y esas cacharros innombrables que mi chica con tanta paciencia me intenta enseñar a usar.

Comemos, café y a clase.

Charlas insustanciales con la gente de clase: ¿Habéis visto el partido de ayer? ¡Qué guarra la de Gran Hermano, qué no?

Las escucho, sonrío, entro al trapo. Pero me canso. Prefiero ir a tomar un café con mi chica. A pesar que mi vida social se limite a ella. ¿Estaremos estancándonos?


¿Y después? Después acompañarla a casa, volver a la mía, cenar en compañía de los otros del piso viendo la mierda de turno en el televisor y sintiendo como la vida se va entre mis dedos.

Algunas noches duermo con ella. Ella se duerme antes. Empiezo a pensar que tengo insomnio. Y encima me destapa los pies. Pero merece la pena por poder despertarme con sus ojos.

¿Los fines de semana? Están muriéndose dentro de sí mismos.

Pero no, mi vida a los 21 no era así. No me la imaginaba así. No me imaginaba volviendo a casa a las once con una escoba de mango telescópico de vileda en las manos, aburrido de la música de mi mp3 y agobiado por todo lo que tenía que hacer al día siguiente.

No me imaginaba gritándole a mi madre por teléfono.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

rara... rara...

Nunca te fies de las chicas que dicen ser "raras", suelen querer decir "locas" o "histericas". Pero así suena más bonito...

Upside down

Pasé mi mano por la ventanilla y dejé que el aire pasara entre los dedos, al estilo bmw. Albert conducía con las gafas de sol puestas. detrás, Jul dormía con la boca abierta. Emily y Sora hacían fotos, digamos que, divertidas.

En la radio sonaba Jack Johnson: Upside down

-¡Habeis visto ese cartel! ¡Benacazón!
-Si Emily, es donde hacen el Benicassin alternativo, van los Monos Jarticos y Radiohead de la Pasión.- Ironizó Albert.
-¡Dioses! ¿Como puede sonar Radiohead de la Pasión? ¿Cómo si cantara saeta?- Pregunté.
-Mmmm.. ¿Qué? ¿Ya hemos llegado?
-Seguro, seguro, Jul. ¿Quieres ver tus fotos?- Sora le pasó un brazo por encima al bellodurmiente.

El camino para la punta del mundo era, no demasiado largo, pero tampoco corto. Calcularon varias paradas: Lagõa, Faro, Lagos. Y por ultimo Sagres. El cabo San Vicente.

Viento. Olas.

Los cinco, las tablas, un mar embravecido y acantilados.

El pelo se me metía por los ojos. quizás... quizás me lo rapara.