Mostrando entradas con la etiqueta vida normal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vida normal. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de enero de 2010

Aburrimiento

No sé si será algo innato al ser humano, pero siempre he vivido con la sensación de andar perdiéndome algo. Quizá sea la profusión de cultura a la que estamos expuestos: películas, libros, series, videojuegos,... No digo que en la Edad Media no tuvieran sueños y pensaran que la vida debía ofrecerle más de lo que les daba. Pero claro, ellos no conocían la ciencia ficción, ni suspiraban por poder ir en la Enterprise en busca de nuevas civilizaciones.

Vale, ando divagando, pero claro, en dos horas de grabación la realidad de los Lords of Downtown suena mucho más divertida que si tuviéramos que meternos el tostón de ir a clase o lo mal que lo pasaban trabajando. En unas seiscientas páginas donde no existen expresiones como “ir al baño”, las violaciones sólo se intuyen y los tipos de más de cuarenta satisfacen a jovencillas apenas salidas de la pubertad, te vas planteando por qué no has estudiado periodismo y qué haces perdiendo el tiempo en Madrid pudiendo estar en Estocolmo. Incluso las producciones más indis de los comics más underground de lo más profundo de los Estados Unidos parecen tener mejores historias que nuestra rutina de trabajo, fiesta y siesta.

Cambio dos minutos de youtube por mi vida. Y no por ser famosa, si no por que quizás parezca lo más interesante de mi vida.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Pereza

No, no señor. Hoy no me levanto. Me quedo en la cama, diré que estoy enferma o cualquier otra excusa, que más da. Pero no pienso moverme. Estoy mejor entre las sabanas, sin hacer nada, dejando que las horas pasen lentamente, marcadas sólo por el hambre que tengo.

sábado, 12 de abril de 2008

Consciencia

¿Cuantas veces has perdido la consciencia? ¿Cuantas veces te han quitado trozos de tu vida que no sabes que ha pasado? Sólo puedes tener una reconstrucción inexacta por lo que presupones.

En mi corta existencia (al menos quiero pensar que viviré 100 años, aunque a este ritmo...) llevo unas cuatro.

Las tres primeras derivaron de un accidente de bicicleta hace ya un año.

Es raro eso de perder la consciencia. Abrí los ojos y no vi mi cuarto, solo el azul enorme y brillante del cielo. ¿Donde estoy? Es como levantarte de una gran resaca, no sabes como cojones has llegado a la cama y te interrogas: qué pasó anoche. Sólo que aún más bizarro: es de día y estas en la calle, puedes sentir el asfalto bajo tu cuerpo. De echo puedes sentirlo demasiado. ¿Y por qué tienes la mochila bajo la cabeza?

"Hoy es lunes" un buen principio de una línea argumental. "y los lunes voy a trabajar al INIST. Y salgo a las cinco. Cojo mi bicicleta y me voy a casa... ¡ah! Hoy fui por la carretera pero los coches me volvían inestable y quise subir a la acera y..." Y. Y punto. Y abrí los ojos y estaba tirada en la acera con mi mochila bajo la cabeza y franceses que me decían que no me preocupara "ma cherie".

Entonces pasé de llorar de incompresión a llorar de frustración.

La siguiente fue por culpa de una anestesia que me pusieron en el brazo, al día siguiente, antes de entrar a quirófano. Los músculos comenzaron a moverse de manera involuntaria, dolían y... cuando abrí los ojos habían pasado unos 20 minutos. La totalidad de mi brazo desde aproximadamente el hombro a la punta de los dedos estaba totalmente muerta. Es muy desagradable no sentir que tienes brazo, pero notar que "está ahí".

Me atreví a tocarme la clavícula y saber que había pasado. Comencé desde el cuello: hueso, hueso, hueso, ¿um? ¿donde estaba?, hueso.

Estar bocaarriba con un brazo muerto me dio tiempo para pensar. Pensar en mis fallos: ¿cómo podía haber sido tan mema de no calcular distancias? ¿Cómo podía no llevar casco? ¿Cómo podía habérmela jugado todos los días en un puerto de montaña con una bicicleta casi sin frenos? Dios mio...

Me pasaron a quirófano. Y ahí ya fue la última de esta serie. Ya había pasado otra vez por quirófano antes, pero con anestesia local. Una experiencia poco agradable de ablación de ramas (o creo que así es el nombre técnico). Básicamente, es meterte cuatro catéteres por la vena femoral, (recuerdo el roce que hacían al pasar con el hueso de la cadera) hasta el corazón e ir viendo que es lo que te provoca la arritmia, para sí poder cortar el ramal eléctrico.

La primera vez que he pensado que me moría. No en el sentido: ¡oh que ineptos, me muero! Si no en el de llegar más allá de ciertas posibilidades físicas. En el que me han echo estar al borde del infarto. A quienes piensen que exagero, cuando te ponen el corazón a cuarenta pulsaciones por segundo, el aire comienza a escasear, cada bocanada comienza a ser un reto. El corazón comienza a doler y por alguna extraña razón a tirar del cuello, como si una mano de acero de alargadas uñas se te enganchara y comenzara a jalar. El dolor es tan inmenso que te produce nauseas.

Recuerdo que miré a los médicos y les dije: "Me siento mal". Y ellos: "Sí, sí, pero no pasa nada, está todo controlado" Y luego fueron subiéndome lentamente a ochenta.

Curiosamente, después de haber estado como dos horas entre 125 y 150 pulsaciones, pensé que bajar iba a ser agradable.

Pero bueno, a lo que iba. La anestesia local y la sedación te producen atontamiento. Pero nada como la anestesia. Que te pongan la mascarilla y vayas notando como te vas durmiendo contra tu voluntad. Mi impresión era que me ahogaba. Trataba con gestos vanos y torpes quitármela de la cara, pero nada. A dormir.

Cuando desperté, fue como fumarse un par de petardos. Comencé a reir sin saber bien por qué, pero me sentía muy bien y contenta. Esa es la mejor parte.

Aunque para nada, ni punto de comparación, la "mierda" que metieron en el Hospital de Cádiz para sacarme los clavos. Es la meeeeeejor sedación que recuerdo. De echo, me encantaría saber que era para volver a probarla. ¡Dios mio! Estaba deslenguada, risueña, adormilada, contenta. Fue genial. Y todo eso mientras tenía el hombro abierto y me sacaban clavos. La mejor mierda, sí señor.

Pero vamos, eso no fue perder la consciencia. Fue estar colocada. La ultima vez fue hace dos semanas: choque frontal contra un tipo. Por que soy así de... tonta, gilipollas, idiota, marimacho, petarda,... Da igual el adjetivo. La cosa es que le reté y terminamos pegándonos un chocazo frontal.

Él no se hizo nada. Yo caí de lado y me volvía golpear la cabeza, el codo, la cadera.

Los que lo vieron desde fuera, me contaron que yo misma me levanté y me llevé las manos a la cabeza, comenzando a quejarme del dolor.

Para mi, los recuerdos acaban unos segundos antes del choque y vuelven, confusos, abrazada de manera existencialista al pecho de Xillao.

Todo fue caos. Luego, no me acordaba de nada, todo era como un sueño extraño del que poco a poco las nueves de inconsciencia se iban apartando. Pero, lo más agobiante es que no recordaba que hacía al día siguiente. Sólo percibía cosas: Xilli como seguridad, un tipo que me había estado tirando los tejos toda la noche (o así parecía), miedo. El resto, que andaba en una neutralidad absoluta, ni si quiera fui consciente de que estuviesen cerca.

Vivir, sin saber que ha pasado ni qué pasara.

Un poquito agobiante.

Al final, empecé ha hablar y a atar cabos. La mente se me fue despertando.

El punto final fue acabar en urgencias, consolando a una mujer que estaba peor que yo y con dos médicos guasones:

- Si te aburres, ¿por qué no haces yoga?

- ¡Te pareces a Angelina Jolie! Sólo te hace falta que encuentres a otro que se choque contigo por el otro lado.

Aunque terminar en casa de Xillao, con Denis, hielo y seis canarios, tampoco tiene precio.

martes, 25 de marzo de 2008

Lazo negro

Demasiadas muertes.

Ha sido un mes negro.

Un minuto de silencio, por los conocidos y los desconocidos.

El abuelo

Las cosas cambiaron con una llamada el año más agobiante de mi corta vida.

Dos días antes mi madre me informó que mi abuelo iba a someterse a una operación de corazón (un doble bypass o no se qué) y a los dos días me comentó que había sufrido un ictus, o lo que es lo mismo, su mitad izquierda estaba totalmente paralizada.

En ese instante, el royo que en el que yo misma me había metido entre dos personas que tiraban de mi, el amigo que te insitía que no le prestabas atención, las lesbianas metidas en la habitación en la que tratabas vanamente en hacer vida, los examenes, todo, me dió exactamente igual. No importaban. Sólo que a veces se me encogia el corazón, las paredes amarillas parecía crecer hacia arriba y estrecharse hasta extremos axfisiantes.

Y salía sin dar explicaciones a alguna cafetería amable.

Fue cuando necesité huir. A donde fuera. Y la beca erasmus se presentó como un bonito regalo.

O como algo desastroso.

Pero en aquella época sólo tenía ojos para mi: mis relaciones, mi operación, mis neuras, mi miedo a la muerte, mi "no necesito a nadie", mi "dejadme sola", mi, me, mi, conmigo y punto.

Sin darme cuenta que mi propia familia estaba entrando en una pequeña crisis debida al desgaste.

Sólo me di cuenta ahora. Dos años más tarde de todo. Cuando ya no soy yo el centro del universo. Cuando empiezo a darme cuenta de lo que sucede a mi alrededor y cuando soy consciente que las acciones tienen efectos erosivos, como las olas del mar, capaces de romper rocas.


El año en Francia sirvio para pensar. Mucho ejercicio físico, una dieta baja en todo y unos exfuerzos irreverentes para expresarse en una lengua que no es la tuya (ni de lejos) con gente que tampoco la conoce, hace que ordenes más lo que hay dentro de tu coco.

También comienzas a darte cuenta de lo que dejas detrás. Y de quien es tu familia. A ser el apoyo lejano de tu madre, porque de repente, eres una pequeña mujer.

Son las primeras navidades de tu abuelo de medio lado, postrado en una silla de ruedas. Entonces me sentía incomoda. No sabía como comportarme. Y todavía sigo sin saberlo.

Subió una promoción de crios a la mesa de los adultos y los viejos fueron excluidos a una chiquitita. Hubo protestas en la cocina, murmullos entre las mujeres. Porque en tu familia, son las mujeres quien llevan los pantalones, pero son tan diplomaticas que murmuran y se muerden la lengua.

Segundo año y segunda pasada por quirofano. Comienza a ser una costumbre un poco molesta. Pero vuelvo un mes a casa. Noto de primera mano la pequeña erosión que mi abuelo causa. Veo a mi madre llorar por él.

Y ya comienzo a recordarlo como algo muerto, puesto que recuerdo como era antes de: sus paellas en el campo, su arte en la cocina, como me tiraba en el agua cuando era una cria. Y ahora, fuma y bebe. Y llora.

Paso el verano fuera de casa. No es porque quiera, quiero estar en casa pero las cosas surgen así.

Encuentro un piso con dos compañeras maravillosas y muy demasiado tias. Me integro en clase. Y tiemblo cada vez que mi madre me llama al movil por que sí.

La tercera navidad se nota que el abuelo también une, aunque se nota que las cosas no volverán a ser como antes. Pero la familia es fuerte. Es ferrea. Es de niquel.

Y el tiempo pasa y las cosas siguen como siempre. Solo que tirantes. El otro día vi a la abuela gritar. Porque erosionan. Traen consigo, como las olas del mar, lo peor de nosotros mismos. Lo que no queriamos que saliera a la superficie.

Pero la familia es fuerte. La familia se conoce demasiado bien y calla y soporta. Pero aunque la familia es ferrea, temo que se rompa.

Y tiemblo cada vez que mi madre me llama por que sí.

viernes, 7 de marzo de 2008

Tres

Sonaron tres detonaciones. Él me miro con cara de no entender nada y calló al suelo.

Me quedé inmóvil. Quieta. Sin oír, sin ver. Sin sentir.

Hacía un segundos, nuestra hija saltaba delante nuestra porque íbamos al parque, y ahora él estaba en el suelo, con tres agujeros.

Dicen, que cuando mueres, tu vida pasa por delante de tus ojos. Pero nunca dicen que si ves morir a alguien con el que has compartido casi la mitad de tu vida y una genética en forma de hija, es SU vida la que pasa delante de TUS ojos.

Al principio era sólo un chorro de fotografías y vídeos de 8mm, luego, a la altura de la universidad, nuestros primeros encuentros, las manifestaciones,... se volvió technicolor. El nacimiento de nuestra hija fue calidad dvd. Los últimos segundos fueron como si acabaran de ocurrir.

Dentro, estaba vivo. Salió y se murió. Así de simple. Así de estúpido.

lunes, 3 de marzo de 2008

Hamburguesas

A la una y media, he cogido lo primero que he pillado y he bajado a comprar a la plaza.

-Pongame cuatro muslitos de pollo y dos hamburguesas.
-¿Te limpio los muslos?

Ante mi incompetencia como maruja, he mirado a la pollera de hito en hito y le he dicho:

-Sinceramente, me da igual.

Mentira. "Sinceramente, no tengo ni idea". Pero tampoco era para quedar de inculta delante de ella y su amiga.

Después, la frutería. ¿Cómo voy hacer el pollo? Con cebollitas. Sí. Haré un sofrito y luego echaré los muslitos. Un poquito de vino le vendría genial.

-Por favor, dos tomates para guisar y tres cebollas.
-¿Para guisar? ¿Asi blanditos no?
-Sí, por favor.
-Ochenta y cinco centimos.

Me encanta comprar al por menor.

Luego, al super. Me hace falta... vino blanco, especias, lechuga (con lo que comes, más vale hacer una ensalada), unos espárragos y leche ideal para la próxima crema de verduras.

Recojo el correo, hoy solo está la Gaceta de Getafe y un gasto inútil de papel en publicidad.

Después de los tres pisos a pié, recoger el fregao del día anterior para despejar un poco la minúscula cocina, ordeno todo y comienzo a la faena:

Primero organizar todo, luego pelar media cebolla. Hoy como sola y no necesito tanto. Pongo la sarten con el aceite y mientras comienza a calentarse, friego el desayuno. Mientras se dora la cebolla con un diente de ajo, corto el tomate, para hacer el sofrito. Los dos tomates. ¡Ole! Que le den mucho saborcito.

Hecho una hamburguesa. Me parece poco. Echo la otra. Un poco de oregano, algo de sal y una pizca de pimienta. Y mientras se hace, veo un poco de los Simpson.

Cuando me voy a servir me doy cuenta: sobra media sarten. O faltas tu.

La fuerza de la rutina se ha impuesto a mi ojo crítico: he vuelto a cocinar para dos. Suspiro. Luego sacaré un tapper y lo dejaré para cuando tu vuelvas... o para cuando no estés y vuelva a comer sola.

viernes, 29 de febrero de 2008

Sindrome PostVacacional

Después de un e-vacio, vuelvo a conectarme: con flequillo largo, vans y cuadraditos: "esto es una mierda tio"

¡AGH!

Me he pasado la última semana en Lanzarote, tierra de fuego. Cuyos colores naturales predominantes eran el rojo, el negro y el verde. Y cuya rutina era: playa, comida, siesta, cokteles, cena, espectaculo chungo-guiri en el hotel, cokteles y pijama-parties.

Y ahora... ¿Qué toca? Clases, agobios y horarios. Y un frio seco que me destruye las fosas nasales, me recorre la espina dorsal, pero gracias a dios elimina ese tufillo a mierda que rezuma la ciudad.

Por suerte, por suerte. Sólo quedan 15 días para Semana Santa, para mi Cai (8) y para mi Luguito querido.

lunes, 28 de enero de 2008

Hay dos maneras

Hay dos maneras de vivir la vida, desde el punto más serio o desde el más cachondo.

Hay dos caras en la moneda. Dos sabores, sal o pimienta, vinagre o aceite, onda o corpúsculo.

Pero llegó un cabrón y dijo que no. Que es posible las dos cosas.

Por eso a mi me gusta la luz, por eso yo resucito con el sol y los días nubosos me hacen verlo todo picante, vinagroso, cruzado.

Pero morning come, con su sonrisa, sus sonrisas, por que la vida, tiene dos caras, pero la gente olvida que están en la misma moneda.

Listening: Jack Johnson - Better Together.

domingo, 13 de enero de 2008

Hacerse viejo

Supongo que un indicativo de hacerse viejo, es que la calidad y el precio de la ropa que usas aumenta al igual que el precio de la soledad que te rodea. Puesto encontrar amistades de calidad es algo cuyo coste es alto y, al contrario de la ropa, no puedes meter en una maleta y llevarlas donde quieras.

Madrid me da acidez de estomago. Supongo que, como todo, es acostumbrarse.


Hoy he vuelto a soñar con mi familia. No con mis tios y sus parejas, no. Sólo con MI familia. Que hay una gran diferencia.

jueves, 10 de enero de 2008

Bbq en Selu's house

La más machota del barrio....

Dejadme sola !!!! Tengo una guitarra y está cargada de notas!!!


lunes, 7 de enero de 2008

Fin de año



¿Quien puede fardar de terminar el fin de año con semejante paisaje?

¡OH! ¡Qué noche!

Y que buen empiece de año: churros, café y una larga conversación viendo "amanecer"

"Ana.... son las ocho y media de la mañana... ¿que amanecer quieres ver tú?"
"¡Qué más dá? ¡Vamónos a la playa!"

Ahora vamos a jugar a repartirnos por el mundo:

Tú a Barcelona
Yo a Madrid
Ellos a Sevilla
Ella a Valencia
Er Selu a Edinburgo
Ese cabrón a Chicago (que suerte tiene... el cabrón...)

¿y algunos? Algunos se quedan. Pero se irán... ¡vamos si se irán! Dales tiempo...


Siempre tiempo al tiempo. Los mejores guisos se hacen despacito, mijo, y siempre tienen que reposar.

miércoles, 2 de enero de 2008

Un buen comienzo

Pensé que este año iba a ser un poco al estilo de Another Song of Being Alone, pero curiosamente ha empezado bien.

Hay diferentes tipos de bien: esta el

  1. Bien "Cojonudo!!"
  2. Bien pss... no ta mal
  3. Bien como consideración de bien como contrario de mal
  4. Bien porque todo está bien.

Este año es "Bien porque todo está bien". La fiesta de inicio de año fue así y los sucesos que acontecieron a ella fueron así. Y mira que el 2007 tuvo un acabose de mierda xD

La fiesta, botellón in da España Square fue tranquilo. Bromas, confesiones, complicidad, me he sentido por fin unida a ciertos colegas de Cadiz con los que sí, quedo, pero no suelo hablar más de dos tonterias y cuatro frivolidades sin importancia.

Lo curioso es cuando el sentir general fue el de: ¡Venga! ¡Vamos a un pub! Eran las cinco y pico de la mañana. Al contrario que otros años que son las tres y resulta ya pesado estar en la calle.

Botellona de lambrusco, vinos y demás, bastante light (menos para Irene xD), churritos, cafe, "amanecer" en la playa ("Ana, son las ocho... ya ha amanecido...") y charla interminable en la que nos dieron las 12.

Mi madre me despertó a las 15h al grito de: ¡Niñaa! ¡Que tengo hambre!!

Y resistí como una championa hasta las doce y media.

No salí, pa qué, si se puede rajar durante horas por el telefono: 1h40 con Xillao, 1h30 con Alberto. La de cosas que pueden descubrirse con otras apreciaciones jurljurl.

Fotos, si gracias, ademas muchas con cara de loca. Aunque las mejores, las de la cena. Pronto (si la machota de Shirak se anima) subiré algunas.

Me corté un dedo: ¡¡SANGROOO!!

Ale, nos vemos en 15 dias.

¡Afuf! Toca cuidar de los primos (con lo bien que estaria en el Bahia con JL terminando las compras!!!).

Felices fiestas

Este año es par y bisiesto, lo que significa que será el doble de bueno.

Propositos: Ser yo misma... Madrid me está matando. Cadiz me está matando. España me aplasta. El problema no es que me aplaste, es que me dejo axfisiar.

Music: Amy Winehouse - You know I'm not good

Gracias desde aquí a los dos únicos que me soportais

Gracias desde aquí a los otros dos que me son fieles

Gracias desde aquí a los unicos dos que siempre siempre responden y mandan mails desde el extrangero

A los demás... gracias por hacerme la vida más feliz

Mood mode on /emotiva xD

jueves, 27 de diciembre de 2007

Un poquito de normalidad

Me gustaría para variar que cuando volviera a casa las cosas fueran más normales.

No enterarme que una se ha operado las tetas, la otra se tiene que operar y otra "le han rajao de aquí, aquí y le han vaciao entera".


DIOS!